Cómo empezó la historia...
Después de muchos años de tironeo y dudas, a principio
de 1971 decidí dejar la arquitectura y dedicarme a la música.
Los arquitectos aplaudieron y los músicos guardaron respetuoso
silencio...
Era verano, fines de enero y como no tenía nada que hacer
me fui a Mar del Plata. A través de una querida amiga que
partió muy joven, Alba Rozen, tomé contacto con Les
Luthiers y nos hicimos muy amigos con Marcos Mundstock. Playa, fulbito,
cafés y largas charlas en el Bahía, hasta que llegó
el momento de volver a Buenos Aires. El diablo metió la cola
y en vez de montar en el auto a las 8 o 9 de la noche como tenía
planeado, lo hice a las cinco de la mañana después
de ir a bailar con unas niñas... Los detalles ya no importan,
pero tuve un accidente sin consecuencias en la ruta a poco de salir
y me volví a Mar del Plata, me quedé en el departamento
de Marcos y volví con todo el grupo. Ya en Buenos Aires,
Daniel Rabinovich y yo estuvimos una noche tratando de convencer
a Marcos para que no pidiera licencia del grupo, cosa que finalmente
hizo, y para mi sorpresa me propuso como reemplazo, leyendo los
textos de presentación y además tocando algunos instrumentos.
Mi primera aparición en público con Les Luthiers fue
en Rosario, en la Fundación Astengo, trajeado a lo malevo
y con el nombre de Arístides Garófalo, haciendo el
gag del bandoneón en el estreno del tango “Por qué
te fuiste, mamá?”. Mi debut oficial fue en Teatro IFT,
en mayo de 1971 y fue “bautismo de fuego” porque en
en uno de los números de la “Cantata de la planificación
familiar” tenía que tocar el piano y me perdí
(costumbre que me acompaña a través de los años)
y para salir del lío me paré, fui hacia los que estaban
cantando e hice como que reclamaba por algo de la partitura. No
recuerdo si la gente se rió, después me dijeron que
sí, pero pareció un gag preparado y zafé de
mi primer papelón (primero en público). Como curiosidad,
el show se cerraba con la suite de “Los noticieros cinematográficos”
y yo leía los textos en tremenda sala, y no había
amplificación!!! Tal vez haya sido una bendición,
porque probablemente nadie me oyó, y si alguien lo hizo,
ya se olvidó o ya “entregó el equipo”
y nadie podrá compararme con la insuperable versión
de Marcos. López Puccio y yo éramos “contratados”
y después de mitad de año fuimos “integrados”
al grupo. En el verano de 1972 se reincorporó Gerardo Masana
y en marzo lo hizo Marcos, y fuimos siete (café-concert La
cebolla II, Teatro Margarita Xirgu, Teatro Lassalle) hasta noviembre
de 1973, cuando perdimos al irreemplazable Flaco Masana.
El resto creo que es historia conocida.
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