(Les Luthiers) Zanotti
Debe haber sido a fines de los 70. Hubo un época en que
Daniel, Marcos y yo íbamos después del teatro a tomar
café “de trasnoche” a Dandy, un boliche que todavía
existe, aunque muy cambiado, en la esquina de Av. del Libertador
y Bulnes. Lo habitual, charla, comentarios del teatro, chistes,
momentos muy gratos que además eran muy útiles para
desacelerar luego de un par de funciones y poder irse a la cama
con buen sueño. En esa época a Marcos se le había
dado por llamar con “nombre cambiado” a todo el mundo
y una noche se le ocurrió llamar al mozo que nos atendía
habitualmente, que se llamaba Telmo, diciéndole Zanotti,
que era un jugador de Newell’s. Pero claro, el llamado había
sido desde lejos y el bueno de Telmo acudió simplemente al
ver nuestras señas. Por esa cosa “inalámbrica”,
maravillosa e inexplicable, que durante algunos años campeó
en Les Luthiers, una cierta mirada de curiosidad de Daniel al oir
el nombre hizo que cruzáramos miradas con Marcos y sin decir
una sola palabra, ni esa noche ni ninguna de las muchas que siguieron,
decidimos hacerle la broma a Daniel. Pacientemente y durante casi
un mes, cuando íbamos a Dandy y llegaba la hora de pagar,
Marcos o yo llamábamos cada vez más fuerte a “Zanotti”
cuidando por supuesto de que Telmo no nos oyera y solamente viera
la seña. Y así hasta que llegó la gran ocasión.
Así como nunca habíamos cruzado una sola palabra al
respecto, una noche los dos supimos que esa era... Y cuando llegó
el momento de irnos, aprovechando que Telmo estaba cobrando en la
mesa de al lado, Marcos con su mejor cara de inocente y con gesto
casual le hizo señas a Daniel para que pagara. Y tatán!
tatán! Telmo se acercó y Daniel preguntó: “Cuánto
es, Zanotti?” Sólo pudimos disfrutar por un momento
las caras de desconcierto de Telmo y Daniel en esa incómoda
escena, porque a los pocos instantes estábamos en el suelo
de la risa. No recuerdo si después lo comentamos pero estoy
seguro que en ese momento los dos sentimos que había sido
una obra maestra...
|
|