(Les Luthiers)
Viaje accidentado
Debía ser por el ´80 y estábamos de gira por
el interior pero haciendo dos shows diferentes. Veníamos
de hacer “Luthierías” no recuerdo donde y teníamos
que viajar de Buenos Aires a Tucumán para hacer “Muchas
gracias de nada”, que no hacíamos desde hacía
más de un año. Instrumentos, equipo y técnicos
ya estaban allá y nosotros partimos al Aeroparque a tomar
el avión de las 14:00 para llegar a Tucumán con tiempo
de hacer un buen repaso, prueba de sonido, etc. Pero... en Buenos
Aires había una tormenta de órdago y para colmo de
males, el avión que teníamos que tomar estaba demorado
en Córdoba, donde la tormenta había hecho cerrar el
aeropuerto, y la función era esa misma noche!! Cuando ya
estábamos por decidir la suspensión, oímos
por los altavoces del Aeroparque el anuncio de la partida del vuelo
(sin escalas) a Salta (provincia contigua a Tucumán) Luego
de averiguar rápidamente que entre las ciudades de Salta
y Tucumán había sólo 300 Km, decidimos intentar
tomar ese vuelo para luego llegar a Tucumán en dos autos
de alquiler. Pararon el avión en la cabecera de la pista,
nos llevaron en una camioneta, nos subimos y el avión partió.
Me acuerdo de la cara de los salteños cuando, después
de un buen rato de vuelo y al contarles la peripecia se sonrieron
y preguntaron “Pero ustedes saben que los 300 Km son de montaña
y se tarda como cinco o seis horas?” Para qué contar
el sudor frío... Como no había otra, empezamos a pensar
qué hacer y confiamos en que en el aeropuerto de Salta habría
alguna solución. Llegamos como a las cuatro de la tarde y
el aeropuerto era un desierto, no había ni café...
Para hacerla corta, nos comunicamos por teléfono a Tucumán
para explicar la situación y cuando nos dijeron que venía
a buscarnos el avión de la gobernación pensamos “Salvados...”
y nos pusimos a jugar al truco. La función estaba anunciada
a las 21:00, se hicieron como las seis de la tarde y del avión
ni noticias. Ya ni me acuerdo a qué hora llegó pero
si me acuerdo que fue muy a último momento, que era bastante
moderno, para diez personas, de esos que tienen ventanas hasta el
piso y que viajamos a unos tres mil metros de altura, en un atardecer
espectacular y en medio la asombrosa belleza de los Valles Calchaquíes.
Inolvidable. Llegamos a Tucumán, nos zambulleron en unos
autos y llegamos al Teatro San Martín unos minutos después
de las nueve. Apenas el tiempo para ponerse el smoking y al escenario!!
Sin ensayo, sin prueba de sonido, sin red... Y fue una maravilla...
No sé si muy prolija y sin errores, pero estábamos
“inspirados” y salió bárbara.
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