(La Banda Elástica)
Saludarán en el atrio
Después del estreno de la Banda en el Teatro Cervantes hicimos
unas semanas en el Teatro Blanca Podestá y luego de un receso
otra tanda de cuatro o cinco semanas en el Teatro Lorange. En una
de las noches del Lorange estuvo en la función Willy Benedetti,
un empresario de Mar del Plata que nos ofreció hacer la temporada
de verano en el Teatro Estrellas, que él tenía en
Av. Colón y la costa. A decir verdad, un poco sorprendidos
por el inesperado “salto a las luminarias” arreglamos
las condiciones y nos preparamos para el “desembarco”
en la “Ciudad feliz”. Para la presentación de
la primera función me puse a diseñar la invitación
y como me quedó muy formalita decidí alivianarla un
poco haciendo la parodia de las participaciones de casamiento: le
puse al pie “Los músicos saludarán en el atrio”
y la mandé. Cuando llegamos a Mar del Plata, unos días
antes del estreno, la primera cosa que me contó el empresario
fue que, además del interés que había despertado
el anuncio, los invitados llamaban preguntando qué quería
decir eso de “los músicos saludarán en el atrio”.
Le expliqué que era un guiño para quitarle solemnidad
a la invitación y nada más, pero el insistió
en que había que hacer algo al respecto. La verdad, en ese
momento no le dimos mucha bolilla. Llegó la noche del estreno,
la sala estaba repleta, el público era estupendo y cuando
bajamos corriendo a camarines un eufórico Benedetti me dijo
(creo que mas bien me conminó) a que fuéramos al foyer
a saludar, respondiendo a la broma. Y fuimos... La sala tenía
capacidad para algo más de trescientas personas pero había
más de cuatrocientas y tuvimos que saludar y darles la mano
a toditos... Cuando volvimos a camarines teníamos las manos
destruídas pero muy impresionados por la conmovedora sensación
de contacto con la gente. Sin duda eso disparó el recuerdo
que Enrique (Varela) y yo teníamos de cuando en el invierno
anterior habíamos visto una presentación del maravilloso
grupo catalán “Els tricicle”, cuyos integrantes,
una vez terminado el espectáculo, salían por la sala
y esperaban a la gente en el foyer para saludarla. Juntando las
dos cosas, esa misma noche de Mar del Plata decidimos hacerlo en
cada función y jamás nos arrepentimos aun cuando a
veces, como en el Municipal de Bahía Blanca, teníamos
que correr como locos por los pasillos para llegar al foyer antes
que el público. Muchas veces pensé en los años
que me había perdido de disfrutar esa sensación y
traté de no abandonarla nunca. Gracias Willy! Gracias Els
Tricicle!
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